Un Belgrano más el de Alberdi y un penique, el dolarizado precio de la cerveza (con hielo, en Córdoba especialidad de la casa) que excepcionalmente expendieron dentro del Anfiteatro Municipal de Villa María, donde el sábado por la noche, y ante casi 10 mil personas, Callejeros volvió a los escenarios en medio de una ola de rumores de separación, incomprobables por el momento.Más allá del comentario etílico y la inflación, que parece haber invadido también al mundillo del rock, el show de anoche no tuvo ningún tipo de publicidad previa en la ciudad pero contó con la autosuficiencia del boca a boca y el traspaso virtual, en la era del sms, de que el 23 sonarían los acordes de la banda de Villa Celina en la provincia mediterránea.
Apenas comenzó a asomar el sol del sábado (aunque se pronosticaban nubes que cubrirían el cielo) los seguidores conquistaron la costanera villamariense y los locales más desinformados observaban con curiosidad qué iba a suceder, debido a que casi ni se informó del evento en la calles ni diarios regionales; por eso para aquellos que iban a pasar una placentera tarde a orillas del río Tercero, representaba, quizás, toda una novedad.
Luego de un doble cacheo policial en el coqueto barrio que alberga al anfi y post vigilia de 40 minutos (estaba anunciado para las 20), Pato Fontanet, con una figura ya no tan esbelta, y el resto comenzaron delante la escenografía apocalíptica clásica con la estandártica Sonando. Bien arriba para que sin remedio el fervor del inicio haga olvidar la incomodidad de las banquetas de concreto que cubren gran parte del predio.
Hubo para todos los gustos. Pasaron de los tres más populares de la etapa under (Armar de nuevo, No somos nadie y No volvieron más) y obviaron por enésima vez la original pancarta que solicita: “Toca Lejos del cielo put…” para darle cabida a los hits radiales Prohibido, 9 de Julio y Una nueva noche… recurriendo además a las infaltables El nudo, Rompiendo espejos, La llave, Sed y Ojalá se los lleve, más Siempre un poco más, y Guiños de lo único nuevo que por ahora se conoce pero que promete ser más contestatario y argumentativo que el propio “Señales”.
Precisamente Señales fue el cierre de la noche tras dos horas y media de alternar consagrados, comerciales y novedosos. Tres, Presión, Fantasía y realidad (con algunos versos entonados por Juancho Carbone y su bandoneón), Morir, Cristal, Callejero de Boedo (D’Alessandro juega igual -Pato dixit-), Imposible, Otro viento mejor e Ilusión, también se sentaron en la mesa junto a Vicioso, jugador… (cerrado con la frase transfigurada “mi único problema o consuelo es que gobierno esta nación…” en esa necesidad constante del grupo por explicar) más Revelde, agitador… y Puede, Creo y Sueño; tres de lo último.
En sí, una batería de temas que satisfizo a toda clase de público. Junto a Estela Carbone en coros, los vientos de Dancing Mood y las gacetillas tardías de Fontanet, Callejeros cuadró una performance impecable con algunos problemas ínfimos de sonido sobre el final. Permanecen ensortijados en el hermetismo actual que ronda su futuro pues los integrantes no logran ponerse de acuerdo ni siquiera en sus propios discursos pero en las tablas representan a uno de los fenómenos masivos que sigue creciendo. Habrá que ver qué pasa. Por ahora, esperar disco nuevo y pensar en Mendoza para el 15 de marzo.
Fuente: Rock.com.ar