Panza, el grupo liderado por la cantante Mariana Bianchini, presentó este sábado en el CC Borges su último trabajo: “Pequeños Fracasos V2.0″, una mirada acústica y descomprimida de algunas de sus canciones.

Es inevitable no fijar la mirada en la vocalista. Cualquier otra pretensión resulta forzosamente periodística, tal como prestar atención a los variados arreglos de la guitarra, o a los sutiles fraseos del bajo, o a los meticulosos merodeos del pianista. La batería acompaña firme, también, y las intervenciones del saxo son breves y significativas. En conjunto, estamos ante la presencia de una banda consolidada que oscila entre el rock, el pop, el punk, el garage y ciertas armonías de jazz que enriquecen el resultado final. Pero la cantante está jugando a otra cosa. Tiene ese magnetismo que convierte a una pieza en esencial e irreemplazable.Suele pasar en nuestro sufrido rock que los cantantes o frontmen gozan de autoridad, presencia y actitud para captar la atención del público, pero carecen de cualidades esenciales como la precisión, la riqueza y el carácter en el canto. También puede suceder lo contrario. Sin embargo, ésta es una de las excepciones: la irreverencia adulta y justificada líricamente, infiltrada entre bailes precisos y evocativos, se complementa con bellas melodías y una voz nítida que entona y se convierte en áspera cuando se le da la gana. Una actitud combativa suave, femenina, seductora y andrógina. (“Si ser femenina es vestirse de rosa / si ser femenina es sólo ser tu esposa / si ser femenina es cantar canciones bobas / no lo soy”).
En este clima se sucedieron una tras otra las canciones de Panza, prevaleciendo las de sus dos últimas placas de estudio (“Infanticidio” y “Nada es rosa”), pero, al igual que en el disco de versiones que estaban presentando, también recrearon acústicamente temas de sus primeros discos. Entre todos, se destacó la interpretación de “Nada es rosa”, cantada sin amplificación, a los pies del público, haciendo gala de la promoción acústica del show. Ante lo inusual del acontecimiento, Bianchini se justificó declamando que “sino seríamos unos caretas”.
fuente: Rock.com.ar