Con viejas leyendas y no tanto, el festival tiene un comienzo bien metálico. El ex Black Sabbath, Osbourne, habla de lo que significa tocar en Buenos Aires. Y Korn cuentan por qué tardaron tanto en venir.
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Ni siquiera voy a contestar esa pregunta, es estúpida”, se enoja Ozzy Osbourne al final de la entrevista, al otro lado de la línea, desde su mansión de Los Angeles. Es la primera vez en la charla que demuestra alguna emoción y modifica la forma arrastrada de expresarse. Ozzy no quiere ni oír hablar de la vez que, según cuenta la leyenda, en escena le arrancó la cabeza de un mordisco a un murciélago.
De lo que sí quiere hablar es del show que va a dar el 30 de este mes en el estadio de River Plate, el primer día del Quilmes Rock 08, que será el dedicado al rock más pesado. “Vamos a rockear mucho porque tengo montones y montones de canciones de dónde elegir. Si recibo buen feeling del público, sigo tocando. Cuantos más gritos oigo, más tiempo toco”, promete Ozzy, en charla con Clarín.
Ahora que se cayó Lenny Kravitz, el ex miembro de Black Sabbath se transformó en el plato fuerte del Quilmes Rock, que de todas formas contará con un buen número de bandas nacionales como Bersuit Vergarabat, Catupecu Machu, Intoxicados, Los Piojos, Las Pelotas, Divididos y otras (ver Quilmes Rock…).
La misma noche que Ozzy Osbourne van a tocar -además de los locales Rata Blanca y Carajo- Korn y Black Label Society, dos bandas con las que continuará de gira: después de la Argentina los esperan Chile, Brasil y México. “Lo decidió mi mujer, ella es mi representante -revela-. Korn tiene un buen cantante. Black Label Society es (la banda de) mi guitarrista, Zakk Wylde.”
Ozzy habla poco y bosteza cada tanto. Ya había advertido apenas atendió el teléfono: “Estoy bien pero un poco cansado. Recién llego de Inglaterra.”
¿Viajaste todo el día?
No, llegué hace tres días. Pero tengo jet lag.
A pesar del jet lag, recuerda con cariño su última visita a la Argentina. “Es un país muy interesante -elogia-. Recuerdo un muy lindo cementerio con hermosas tumbas. También recuerdo que el público era genial.”
Cerca de los 60 (los cumplirá en diciembre), Ozzy Osbourne está más allá del bien y del mal. Con Black Sabbath prácticamente inventó el heavy metal, construyó un personaje satánico adorador del demonio, abusó de las drogas y del alcohol, después se desintoxicó y terminó protagonizando por MTV un reality show con su disfuncional familia que fue un éxito y lo transformó en una celebridad aún más grande.
“Es una experiencia que estoy contento de haber tenido -cuenta Ozzy-. Pero en este momento no tengo ninguna gana de dejar de tocar rock and roll para hacer televisión. Para mí, lo primero y lo más importante es mi música.”
¿Por qué pensás que el programa tuvo tanto éxito?
Fue uno de los primeros realities. Ahora todos hacen lo mismo. Es lindo saber que fuiste el primero, pero la verdad es que yo no miraba mucho el programa. No me gustan mucho los realities. Ahora, todos quieren ser el próximo The Osbournes.
¿Viste el de Gene Simmons?
No. ¿Por qué habría de mirarlo? No sé, es estúpido.
Ozzy volvió al rock and roll. Dejó la tele y otras drogas, aunque aclara: “Todavía no estuve en América del Sur. Quién sabe si voy a estar limpio y sobrio por allá.”
¿Extrañás las drogas?
Para serte franco, si las extrañara, todavía estaría tomándolas. La idea de drogarme o emborracharme es genial pero, en cuanto lo hago, ocurren todo tipo de cagadas. Mi familia me tenía miedo cuando bebía. Me volvía loco. Ahora, todo lo que me queda es mi público y mi rock and roll.
Ozzy jura que todas las mañanas hace dos horas de ejercicio y que a su edad se siente muy bien. Entre las cosas que pidió para su camarín, hay dos bouquets florales (la producción sugiere rosas) y nada de animales para sacrificar. Incluso informa, sin que nadie lo pregunte y con la entonación de un eslógan, que su último disco, Black Rain, es el primero que hizo en su vida sin drogas ni alcohol. “Fue una gran experiencia ver si podía hacer el disco o no -se sincera-. Antes pensaba que eran las drogas y el alcohol lo que me permitía hacer música, pero no es así.”
Hincha del Aston Villa y admirador de David Beckham (”es un tipo copado”, asegura), Ozzy parece orgulloso de haber dejado atrás su época más oscura, y también de haber superado con éxito la etapa del tan criticado reality show. Ahora, como dice, sólo le importa su música. Y a eso viene: a rockear ante una multitud que lo espera con ansias de metal.
Fuente: Clarín